La cochera se veia más desolada cada dia y las cajas y
herramientas continuaban desapareciendo. Los basureros yacían tirados en el
suelo como cada noche del ultimo més aunque nadie estaba seguro de quien podría
ser el perpetrador de esta mala broma. Pero la intuición del pequeño Melvin era
muy aguda y pronto comenzó a resolver el enigma. Rastros de pelo y pequeñas
huellas comenzaron a ser notadas por este joven detective a las afueras de la
cochera y a la entrada de su casa. Su padre no parecia dar importancia a estos
extraños hechos y continuaba con su tradicional rutina frente al televisor;
beber cerveza mientras inflaba y desinflaba su prominente vientre que cada dia
se asemejaba más a la luna llena. Melvin decidió hacer su movimiento de una vez por todas y se
escabullo de la vista de su padre, dirigiéndose al único lugar donde sabia que
podría encontrar al objeto de sus sospechas. Larry El Mapache.
El
basurero era grande y Melvin sabía que no sería sencillo encontrar al famoso
animal en este putrido lugar. Pero era su única opción y el niñocontinuo con su
misión. Después de un par de horas de exhaustiva búsqueda, Melvin se dio por
vencido y decidió volver a su casa resignado, cuando súbitamente una rapida
sombra paso detrás de el y le susurro al oído - “Yo conozco al verdadero ladrón
Melvin”. Melvin sintió un fugaz escalofrío y volteo rapidamente para
encontrarse con un enorme mapache posado sobre una montaña de basura. - ”
¿ Porqué sabes mi nombre ? pregunto Melvin sorprendido. El mapache lo
observo fijamente y rapidamente corrió hacia la salida del basurero. El niño se acomodo los pantalones y corrió velozmente detrás del
escurridizo animal.
Jadeando intensamente, Melvin por fin se detuvo y observo
al animal parado frente a su cochera. El niño se acerco lentamente y dijo - ”
No juegues más conmigo estúpido animal, se muy bien que tu eres el ladrón. ” La
cabeza del pequeño mamífero se movió repetidamente haciéndole notar a Melvin
que estaba equivocado. El mapache se acerco a los pies del niño y planteó -
“Mira pequeño, no quiero asustarte pero puede que la verdad sea algo
perturbante para ti. La realidad es que yo jamas he robado nada de tu hogar, de
hecho yo nunca he visitado tu hogar, me temo que estás solo con tus delirios. Melvin apretó los puños y la boca demostrando su frustración y
se lanzo sobre el mapache, en un rapido movimiento el animal esquivó su ataque
y corrió hacia la cochera, el niño cayó de bruces sobre un charco de lodo y
maldijo su suerte e ntentó limpiar su rostro pero sus sucias manos solo lo
ensuciaron más.
Melvin corrió hacia la cochera y el mapache se posó frente a un
espejo que yacía solitario al fondo del lugar y esperó a que el niño se
acercara. Cuando Melvin creía tener al animal acorralado, corrió hacia el y lanzó
sus brazos al frente en un fallido abrazo. El mapache dio un pequeño salto
hacia atras y desapareció dentro del espejo.
El pequeño Melvin estaba en shock por lo que acababa de suceder
y se quedó congelado frente al espejo. El animal se había desvanecido y Melvin
se quedó solo con su reflejo. Incredulo, el niño miró su propio rostro lleno de
aceite y se percató de que su rostro cubierto de lodo asemejaba un antifaz,
justo igual al del peludo ladrón. Melvin subió resignado a su cuarto tan solo
para encontrarse con una extraña verdad. Todas las cajas y objetos
desaparecidos de la cochera se encontraban apilados frente a su cama y ahi una
nota escrita con su propia letra que decía: “Gracias niño, sin tu imaginación
yo jamas habría existido. Con amor, Larry El Mapache.”
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